¿Por qué las plantas también tienen nombre y apellido?
Cuando escuchamos el nombre Cannabis sativa L., es común pensar que se trata de una expresión complicada, reservada para científicos o investigadores. Sin embargo, la realidad es mucho más simple.
Así como todas las personas tenemos un nombre y un apellido que nos identifican, todas las plantas también tienen un nombre científico. Ese nombre funciona como nuestro nombre completo: permite identificar exactamente de qué especie estamos hablando, sin importar el idioma, el país o la cultura.
Por eso, Cannabis sativa L. no es un nombre extraño ni exclusivo del cannabis. Es simplemente la forma en que la botánica identifica a esta especie vegetal.
La ciencia pone nombres para reducir la confusión
Seguramente conozcas muchas plantas por su nombre común. Hablamos de tomate, maíz, trigo, girasol, vid o cannabis. Son nombres que usamos todos los días y que forman parte de nuestro lenguaje cotidiano.
Pero esos nombres no siempre son iguales en todas partes.
Imaginemos que viajamos por distintos países de Latinoamérica.
Una misma fruta puede llamarse durazno o melocotón. Los porotos también reciben el nombre de frijoles o habichuelas. La banana puede conocerse como plátano, y el maíz muchas veces se llama choclo o elote.
¿Quién tiene razón?
Todos.
Cada uno utiliza el nombre que aprendió en su región o en su cultura.
Ahora imaginemos a investigadores de distintos países intentando estudiar una misma planta utilizando nombres diferentes. Sería muy fácil confundirse.
Por eso la ciencia decidió utilizar un lenguaje común: un nombre único que nunca cambia, sin importar dónde nos encontremos.
Con las plantas ocurre exactamente eso.
Y por ese motivo existe Cannabis sativa L.
Un sistema que utilizan todas las plantas
El cannabis no tiene un nombre científico porque sea una planta especial.
Todas las plantas lo tienen.
El tomate se llama Solanum lycopersicum.
El maíz, Zea mays.
El girasol, Helianthus annuus.
La vid, de la que obtenemos las uvas, se llama Vitis vinifera.
Y la especie de la que forman parte el cáñamo y muchas otras variedades recibe el nombre de Cannabis sativa L.
Comprender esto ayuda a perder el miedo a los nombres científicos. No fueron creados para hacer más difícil la biología, sino para que cualquier persona pueda identificar exactamente la misma especie en cualquier lugar del mundo.
¿Qué significa Cannabis sativa L.?
Aunque parezca una sola expresión, este nombre está formado por tres partes.
La primera palabra, Cannabis, identifica el género, es decir, un grupo de especies estrechamente relacionadas que comparten un origen y numerosas características biológicas.
La segunda palabra, sativa, identifica la especie, que es la unidad básica con la que la biología clasifica a los seres vivos.
Finalmente, la letra L. es la abreviatura de Carl Linnaeus (Carlos Linneo), el naturalista sueco que describió científicamente esta especie en 1753 y desarrolló el sistema moderno de clasificación biológica que continúa utilizándose en la actualidad.
Quizás también hayas notado otro detalle: los nombres científicos se escriben en latín y en cursiva. El latín fue elegido porque es una lengua que ya no cambia con el tiempo, lo que permite que el nombre de una especie sea el mismo hoy que dentro de cientos de años y pueda ser comprendido por científicos de todo el mundo.
No hace falta memorizar cada una de estas partes.
Lo verdaderamente importante es comprender que, juntas, forman el nombre científico completo de una especie vegetal.
Una familia, muchas diferencias
Pensemos en una familia.
Todos sus integrantes comparten un mismo apellido. Ese apellido nos permite reconocer que pertenecen a una misma familia, aunque cada persona sea diferente. Algunos son altos, otros bajos; algunos tienen ojos claros, otros oscuros; cada uno posee una personalidad y características propias.
Con Cannabis sativa L. ocurre algo parecido.
Ese nombre identifica a toda una especie vegetal. Es como el apellido que reúne a todos los integrantes de una gran familia. Después, dentro de esa familia, encontramos plantas con características muy diferentes entre sí, resultado de miles de años de adaptación y selección realizada por la naturaleza y por el ser humano.
Algunas fueron cultivadas por sus fibras, otras por sus semillas y otras por la composición de sus flores. Sin embargo, todas comparten una misma identidad biológica: pertenecen a la especie Cannabis sativa L.
¿Por qué es importante comprender este concepto?
Entender qué significa Cannabis sativa L. es comprender que el cannabis es, antes que nada, una especie vegetal.
Antes de hablar de cannabinoides, terpenos, genética, cultivo o aplicaciones industriales, primero estamos hablando de una planta que ocupa un lugar dentro del mundo natural, igual que el girasol, el trigo o el tomate.
Conocer su nombre científico no es un detalle académico. Es el primer paso para comprender el lenguaje de la botánica y comenzar a mirar esta especie desde una perspectiva científica.
En pocas palabras
Cannabis sativa L. es el nombre científico de una especie vegetal. Como ocurre con todas las plantas, ese nombre permite identificarla de forma única en cualquier parte del mundo y evita las confusiones que pueden generar los distintos nombres comunes.
Antes de comprender las propiedades de una planta, primero debemos conocer su identidad.
Y toda identidad comienza con un nombre.
Cannabis sativa L.
Ahora bien, si todas estas plantas pertenecen a una misma especie, surge una pregunta inevitable:
¿Cómo es posible que algunas desarrollen características tan diferentes entre sí?