Descripción
Quimioterapia es el nombre con el que se popularizaron los tratamientos para el cáncer que buscan eliminar las células malignas a partir de agentes químicos. Cuando existe una afección oncológica, se producen formaciones celulares anómalas que crecen de forma descontrolada y migran hacia otros órganos produciendo tumoraciones secundarias, llamadas metástasis. Este patrón de crecimiento descontrolado es el resultado de una serie de cambios genéticos celulares que malignizan las células y alteran su dinámica de crecimiento, generando un consumo de energía incrementado y debilitando el organismo de quien padece la afección.
Los tratamientos quimioterápicos en general son muy agresivos, estos fármacos llegan a todo el cuerpo, sin diferenciar células tumorales de células normales, por eso producen varios efectos secundarios. Si bien se usan distintos tipos de medicamentos combinados, los efectos adversos más frecuentes son las náuseas y los vómitos. Les siguen la disminución de la función de la médula ósea (mielosupresión) con la consecuente baja de defensas, la caída del cabello, la sensación de agotamiento y la disminución del apetito, entre otros.
Tratamiento tradicional
El tratamiento de los efectos secundarios de la quimioterapia siempre es sintomático: para los vómitos se usan distintos antieméticos, a veces asociados a corticoides endovenosos. Para la baja de defensas se emplean estimulantes de la médula ósea. El agotamiento es muy difícil de tratar, porque la quimioterapia es muy agresiva, por eso es importante conservar el sueño y el apetito. Para la caída del pelo, se acompaña a la persona en la decisión que elija: usar turbante, peluca o lucir la cabeza calva.
Acción terapéutica del cannabis
El uso de THC demostró ser efectivo para prevenir las náuseas, los vómitos y la disminución de apetito que produce la quimioterapia. Respecto a las náuseas y vómitos, el THC activa receptores CB1 de las regiones cerebrales del control del vómito, mientras que el aumento del apetito se asocia al estímulo de receptores CB1 en el hipotálamo. Todo ello, asociado a sus acciones sobre el estado de ánimo y la calidad del sueño, hace a los derivados de la planta de cannabis una herramienta muy útil para mejorar la calidad de vida de las personas que precisan quimioterapia.
También existen investigaciones en modelos animales de cáncer que dan cuenta de los efectos antitumorales del THC. Si bien estas observaciones no han sido aún corroboradas en ensayos clínicos controlados en humanos, miles de personas en el mundo consumen cannabis buscando su efecto antitumoral, con la intención de frenar la progresión del cáncer.
Es de destacar que el conocimiento científico acerca de la posibilidad de intervenir en el sistema endocannabinoide mediante el uso de derivados de la planta de cannabis se encuentra en pleno desarrollo y existen múltiples investigaciones a nivel mundial que nutren nuestra capacidad de comprender el tema de un modo más amplio. En lo que respecta al uso de derivados de la planta en personas que realizan quimioterapia, uno de los objetivos de la ciencia es dilucidar si dicha interacción podría modificar el efecto antitumoral de la quimioterapia, por ello se han llevado a cabo diversos experimentos en cultivos de células tumorales y modelos animales. En ellos se ha observado que la combinación entre ambas terapéuticas podría ser más efectiva que su uso por separado, es decir, incorporar la acción de los derivados de la planta de cannabis podría potenciar el efecto antitumoral de los quimioterápicos.
La quimioterapia es exitosa en muchos casos y eso hace que valga la pena tolerar el síntoma farmacológico, que generalmente es transitorio. En relación al uso terapéutico de los derivados de la planta de cannabis, uno de los pocos usos médicos autorizados de la medicina cannabinoide en varios países del mundo es el tratamiento de las náuseas y los vómitos secundarios de la quimioterapia, ya que es clara la mejoría de la calidad de vida en las personas que combinan ambas terapéuticas y existen formas seguras de realizarlo.
Asimismo, la experiencia de los usuarios también da cuenta de que el uso de cannabis no solo es efectivo para el control de náuseas y vómitos, sino que también mejora el estado de ánimo, la calidad de sueño y el apetito. A ello hay que sumarle el efecto analgésico, que generalmente es muy útil en personas que padecen de una afección oncológica.
Vale destacar que, en tanto pueden existir interacciones entre ambas terapéuticas, es importante contar con acompañamiento médico para monitorear potenciales efectos no deseados que surjan de la combinación del uso de cannabis con agentes quimioterápicos y realizar ajustes de dosis pertinentes si es necesario.
Interacciones
Es necesario tener en cuenta que tanto los derivados de la planta de cannabis como los quimioterápicos tienen metabolismo hepático, lo que puede ocasionar interacciones cuya evaluación requerirá seguimiento médico. En caso de que dicha interacción incremente los niveles de quimioterápicos en sangre, aumenta su toxicidad, por eso es fundamental el control clínico.
No se recomienda la utilización de extractos durante la quimioterapia por esta posibilidad de precipitar interacciones a nivel hepático. En caso de hacerlo, separar por dos horas el uso de extractos de la quimioterapia.
Cepas indicadas
THC: CBD: Variedades que contengan más cantidad de THC que CBD.
Formato y posología
Aceite
via sublingual
Opción útil como tratamiento de base debido a la mayor duración de sus efectos. Se suele iniciar el tratamiento con diluciones medias (1/30 ó 1/40), tomando dos gotas sublinguales dos horas antes de acostarse a dormir. Se debe ir evaluando la frecuencia y la dosificación dependiendo de la respuesta que presenta cada organismo en particular. Importante Ver "Interacciones".
Resina
vía sublingual
Es útil para paliar los efectos secundarios de tratamientos quimioterápicos muy agresivos. Se recomienda iniciar con una dosis del tamaño de un grano de arroz por la noche. Es importante que la persona esté acompañada ya que la concentración de cannabinoides es mayor. En función de la respuesta y tolerancia, y con seguimiento médico, puede usar la resina cada 24, 12 u 8 horas.
Cogollo
via vaporizada
Opción muy útil como rescate, ya que actúa más rápido que la vía sublingual. También es más segura porque no genera interacciones metabólicas a nivel hepático, por lo que es la vía elegida por quienes registraron interacciones entre la quimioterapia y el uso de cannabis vía oral. Es una forma segura de usar cannabis inmediatamente después de la quimioterapia para combatir los vómitos. Se administran dos bocanadas iniciales, luego se espera cinco minutos y, si el efecto no es el esperado, se puede dar otra bocanada. Los cogollos deben vaporizarse a más de 157°C.
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Es aconsejable que los usuarios trabajen con un profesional de la salud que tenga experiencia en recomendar el Cannabis Medicinal para que los procedimientos de dosificación y administración puedan establecerse y ajustarse de forma individual.
CANNABIS MEDICINAL. La guía completa. Dra. Celeste Romero. Dr. Marcelo Morante.