Descripción
La migraña es un sindrome de cefalea benigna y recurrente acompañada de otros síntomas de disfunción neurológica en combinaciones diversas, y es provocada por un funcionamiento anormal del cerebro. Se cree que está relacionada con una sobreestimulación de ciertos nervios que surgen del cerebro, lo que causa la dilatación de los vasos sanguíneos cerebrales e inflamación de los tejidos circundantes. Este sindrome suele aparecer entre los 10 y 45 años de edad, aunque en algunas ocasiones comienza antes o después de ese período.
La migraña puede ser hereditaria y se presenta con mayor frecuencia en mujeres que en hombres. Se trata de una afección que se caracteriza por fuertes dolores de cabeza de larga duración (cuatro a 72 horas), generalmente unilaterales, pulsátiles y que aumentan con el movimiento.
La migraña también puede estar acompañada de lo que se denomina "aura", un conjunto de síntomas del sistema nervioso que dan aviso de que una migraña está por ocurrir: visión borrosa, dolor ocular, aparición de un punto de ceguera temporal o la visión de manchas de color, entre otros.
En los casos de migraña, los dolores de cabeza pueden estar acompañados también por náuseas y vómitos, sensibilidad a la luz o al sonido, sudoración y falta de apetito, entre otros síntomas. Las crisis pueden desencadenarse por diversos estímulos: luz intensa o brillante, ruido, enojo, estrés, esfuerzo físico, cambios hormonales, falta de sueño, consumo de alcohol u otra estimulación química. Las mujeres podrían ser más propensas a sufrir crisis durante el ciclo menstrual.
Tratamiento tradicional
El tratamiento tradicional consiste en tres estrategias terapéuticas: medidas no farmacológicas (como evitación de factores ambientales que desencadenan la migraña); tratamiento de las crisis agudas con fármacos y profilaxis. La elección del fármaco inicial es empírica, depende de la edad, enfermedades concomitantes y perfil de efectos colaterales, los índices de respuesta varían de 60 a 90% y es posible que se requieran varios meses para valorar la eficacia de cada tratamiento profiláctico.
Las crisis agudas de migraña leve a menudo responden a los antiinflamatorios, en caso de no respuesta se utilizan triptanos, pero a menudo el dolor recurre después de un alivio inicial; la recurrencia es menor con los derivados de la ergotamina, pero los efectos secundarios son más frecuentes. Dentro de los tratamientos preventivos, se utilizan antidepresivos tricíclicos y anticonvulsivantes.
Acción terapéutica del cannabis
El cannabis se ha empleado en varias formas a lo largo de milenios para el tratamiento sintomático y profiláctico de la migraña. Así, existen referencias etnobotánicas y anecdóticas que respaldan la eficacia del cannabis para el tratamiento del dolor de cabeza. Por eso hoy en día el desarrollo científico intenta dilucidar las causas biológicas de esta acción terapéutica.
Existen investigaciones que documentan una disminución de la concentración del endocannabinoide anandamida en el líquido cefalorraquídeo de personas que padecen migrañas, por lo que se postula que en este tipo de individuos podría existir una deficiencia en la función del sistema endocannabinoide. Básicamente, en condiciones normales la anandamida actúa estimulando receptores CB1, lo que se traduce en efectos antiinflamatorios y analgésicos por múltiples mecanismos, como serotoninérgicos y dopaminérgicos, así como por interacción con los receptores NMDA y sistemas opioides endógenos. Entonces, el THC, fitocannabinoide de estructura análoga a la anandamida, podría suplir la deficiencia de este compuesto, lo que explicaría la respuesta favorable de los síntomas migrañosos al uso de cannabis. Así, diversos estudios muestran que el cannabis puede disminuir tanto la frecuencia de las migrañas como algunos de sus síntomas, como los dolores de cabeza, las náuseas y los vómitos.
Por último, la experiencia de los usuarios da cuenta de que el uso de extractos por vía oral puede actuar como un preventivo, mientras que los episodios de crisis muchas veces responden al uso de cannabis vaporizado.
Interacciones
El cannabis posee interacciones metabólicas con varios fármacos, por lo que se recomienda separar la toma de aceite de la medicación por al menos dos horas. Cuando se está bajo un tratamiento farmacológico que se va a combinar con otro, es útil el acompañamiento médico.
Cepas indicadas
THC: CBD: Variedades que contengan una mayor cantidad de THC que de CBD.
Formato y posología
Macerado
via sublingual
Opción muy útil para el tratamiento de mantenimiento ya que su método de elaboración permite conservar más los terpenos presentes en la planta. Gracias al efecto séquito, permite sostener el efecto terapéutico con concentraciones de cannabinoides más bajas, lo que se recomienda para evitar sobredosificaciones que disminuyen la respuesta terapéutica.
Cogollo
vía vaporizada
Si bien aún no existe una estandarización de la administración de fitocannabinoides para tratar las migrañas, la experiencia de los usuarios evidencia mayor respuesta al uso vaporizado de cannabis rico en THC, ya que el efecto se inicia en menos de 15 minutos. Cuando las crisis se acompañan de aura, se recomienda vaporizar ante la presencia de los síntomas que se suelen presentar antes del dolor. Como en otros cuadros de dolor, se aconseja iniciar con dos bocanadas de cannabis vaporizado y esperar la presencia del efecto, cuya duración oscila entre dos y tres horas.
Aceite
vía sublingual
Opción útil como tratamiento de base para este tipo de cuadros debido a la mayor duración de los efectos (que se extienden por aproximadamente ocho horas) y la baja psicoactividad. El tratamiento se suele iniciar utilizando extractos en diluciones medias (1/50).
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Es aconsejable que los usuarios trabajen con un profesional de la salud que tenga experiencia en recomendar Cannabis Medicinal para que los procedimientos de dosificación y administración puedan establecerse y ajustarse de forma individual.
CANNABIS MEDICINAL. La guía completa. Dra. Celeste Romero. Dr. Marcelo Morante.