TRASTORNO POR ESTRÉS POSTRAUMÁTICO
Descripción
Es una afección de la salud mental que se produce luego de la exposición directa o indirecta a una situación traumática que puso en riesgo la vida o integridad propia o de otros. Los síntomas pueden variar con el paso del tiempo o según la persona y, por lo general, se agrupan en cuatro tipos: recuerdos intrusivos, evasión, cambios en el pensamiento y en el estado de ánimo, y alteraciones en las reacciones físicas y emocionales que pueden surgir de forma espontánea o ante un disparador interno o del medioambiente. Es habitual que las personas que padecen esta afección convivan con un estado de hipervigilancia que se expresa a través de dificultades para conciliar o mantener el sueño y para concentrarse, así como también se producen estados de irritabilidad y disminución en el umbral para experimentar reacciones de miedo o de terror. Todo esto produce un deterioro significativo del funcionamiento social, escolar, laboral y personal de quien convive con esta afección.
Habitualmente se vincula a este sindrome con el malestar que acompaña a los veteranos de guerra, sin embargo también puede presentarse luego de accidentes, situaciones de maltrato, abusos sexuales y desastres naturales, entre otras.
Tratamiento tradicional
Como medidas generales se recomienda realizar actividades que ayuden a reducir el estrés, como la meditación y el ejercicio físico, como también mantener rutinas de alimentación y descanso ordenadas y pasar tiempo con personas de confianza con las que se pueda compartir cuáles son los posibles desencadenantes de los síntomas.
Algunas personas pueden estar viviendo un trauma continuo, como el que se da en una relación violenta. En ese caso, es importante atender a los síntomas pero también es fundamental trabajar junto a su red de apoyo sobre los factores causales, ya que siempre que la situación traumática se sostenga, los síntomas van a continuar.
El tratamiento tradicional involucra la combinación de psicoterapia y un abordaje psicofarmacológico. En relación a este último, se indican como primera línea de tratamiento fármacos antidepresivos que en caso de no ser suficientes se complementan con estabilizadores de ánimo y/o antipsicóticos. Sin embargo, las respuestas a los esquemas psicofarmacológicos tradicionales son erráticos, por ese motivo se encuentra en investigación y desarrollo el trabajo con otros principios activos, como por ejemplo el MDMA que, gracias a su mecanismo de acción en las diferentes áreas cerebrales puede contribuir a la integración de hechos traumáticos bajo otra perspectiva, para lo cual se requiere de un acompañamiento terapéutico de profesionales de la salud mental entrenados para tales fines.
Acción terapéutica del cannabis
En condiciones de salud, el sistema endocannabinoide regula los estados de ansiedad y modula la atención y la respuesta a situaciones estresantes. Las investigaciones sobre el sistema endocannabinoide en estrés postraumático dan cuenta de un aumento de la disponibilidad de receptores CB1 que se acompaña de una reducción significativa de la concentración del endocannabinoide anandamida en plasma.
Asimismo, existe evidencia de que los cannabinoides pueden facilitar la extinción de los recuerdos aversivos ya que el THC actúa sobre los receptores en áreas del cerebro involucradas en el procesamiento de la memoria y el miedo, y el CBD atenúa la activación de la amígdala (área cerebral vinculada al miedo) en respuesta a las expresiones faciales de miedo en personas sanas, un efecto potencialmente beneficioso para las personas que padecen esta afección, que pueden exhibir una mayor reactividad amigdalar a rostros temerosos.
También existen estudios sobre el perfil inflamatorio de personas con diagnóstico de estrés postraumático que dan cuenta de mayores concentraciones de creatinafosfocinasa (CPK), interleucina-6 (IL6) e interleucina-1 beta (IL1B), por lo que se postula que el cannabis podría también ser útil por sus efectos antiinflamatorios. Todo esto sugiere que el cannabis puede reducir los síntomas de esta afección.
Los informes anecdóticos de veteranos de guerra y personas que transitan situaciones de estrés postraumático dan cuenta de la mejora de calidad de vida ante el uso de cannabis. Existen reportes de uso de variedades ricas en THC de forma inhalada con buena respuesta y variedades equilibradas en THC/CBD para el manejo de los síntomas de esta afección, lo que ha llevado a que el uso de derivados del cannabis se haya instalado como una fitoterapia complementaria al tratamiento habitual. Se recomienda iniciar el uso de cannabis por la noche, estableciendo como primer objetivo terapéutico la regulación del sueño.
Interacciones
El cannabis modifica el metabolismo de varios fármacos, aumentando por ejemplo el efecto de las benzodiacepinas y antidepresivos. Por ello se recomienda separar la toma del aceite de la medicación por dos horas y contar con acompañamiento médico para revisar las dosis.
Cepas indicadas
THC: CBD. Variedades con más THC que CBD o con una concentración 1:1 de THC y CBD.
Formato y posología
Cogollo
vía vaporizada
La vía inhalatoria es más efectiva para el control sintomático en este tipo de pacientes, por lo que se utiliza desde el principio del tratamiento en asociación con el extracto sublingual. Es útil para ayudar a conciliar el sueño y mejorar la calidad del descanso. Iniciar con dos bocanadas de cannabis balanceado en THC y CBD a 180°C y esperar cinco minutos. De ser necesario realizar otra, aumentando según las necesidades de cada organismo. En caso de refractariedad es conveniente utilizar una variedad con mayor proporción de THC que CBD, a 180°C. Si continúa la refractariedad se la puede vaporizar en un rango de temperatura menor, de 157 a 179°C.
Aceite
vía sublingual
Opción útil como tratamiento de base. Iniciar con extractos de diluciones medias (1/50), dos o tres tomas al día de una, dos o tres gotas separado por al menos dos horas del resto de la medicación para evitar posibles interacciones. Titular en función de la tolerancia y el efecto hasta encontrar la dosis efectiva ajustando la dosis no antes de los tres días.
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Es aconsejable que los usuarios trabajen con un profesional de la salud que tenga experiencia en recomendar el Cannabis Medicinal para que los procedimientos de dosificación y administración puedan establecerse y ajustarse de forma individual.
CANNABIS MEDICINAL. La guía completa. Dra. Celeste Romero. Dr. Marcelo Morante.