ESQUIZOFRENIA

Descripción

La esquizofrenia es una condición crónica que produce alteraciones en la salud mental y afecta a más de 21 millones de personas en todo el mundo. Se presenta en individuos jóvenes pudiendo desarrollarse desde la adolescencia hasta aproximadamente los 35 años de edad. Se manifiesta en forma de episodios agudos (conocidos como "brotes") y remisiones. Durante los episodios agudos, se pueden producir alteraciones en la sensopercepción (como por ejemple escuchar voces), ideas delirantes o bien la conducta puede estar desorganizada, síntomas que son considerados "positivos". Fuera de estos períodos agudos, la persona suele tener dificultades significativas para sociabilizar de forma satisfactoria, iniciar y/o sostener actividades, síntomas considerados como "negativos" que también reciben el nombre de "fundamentales", ya que están presentes en todo momento y condicionan la calidad de vida, la vida en relación y la evolución de esta afección.


Tratamiento tradicional

El abordaje de una condición en salud mental no debe reducirse a la mera prescripción farmacológica. Se requiere de un tratamiento integral que contemple los distintos aspectos que pueden verse afectados, por lo que es fundamental el abordaje interdisciplinario con un enfoque claro hacia la integración social. Por eso, un buen tratamiento para las personas que conviven con el diagnóstico de esquizofrenia debería estar orientado no solo a contener y prevenir los episodios agudos mediante estrategias psicoterapéuticas individuales, grupales y familiares, sino también a trabajar los aspectos relativos a la vida en relación, para lo cual se han desarrollado distintos espacios terapéuticos orientados a la reinserción social y laboral. Farmacológicamente, en general se prescriben antipsicóticos, que son efectivos para el abordaje de los síntomas positivos pero pueden agravar los síntomas negativos lo que, asociado a la alta prevalencia de efectos secundarios a nivel metabólico, disminuye la adherencia al tratamiento. Por otro lado, una de cada tres personas con esta afección presentan síntomas positivos refractarios al tratamiento con antipsicóticos, lo que es considerado por la clínica psiquiátrica tradicional un criterio clínico suficiente para prescribir terapia electroconvulsiva, tratamiento cuya evidencia científica es polémica y que muchas veces puede producir como secuela síntomas cognitivos que condicionan sobremanera la autonomía de la persona afectada y, consecuentemente, su calidad de vida y la de su grupo familiar.


Acción terapéutica del cannabis

La asociación entre uso de cannabis y esquizofrenia es uno de los argumentos del discurso prohibicionista. Sin embargo, se está investigando el efecto antipsicótico del cannabidiol (CBD) como estrategia farmacológica para la esquizofrenia. Según las investigaciones, hay alteraciones a nivel del sistema endocannabinoide que podrían contribuir a la fisiopatología de la esquizofrenia. Se ha observado que los niveles de endocannabinoides en el líquido cefalorraquídeo y la sangre de personas con ese diagnóstico se encuentran alterados, produciéndose una disregulación de la concentración cerebral de 2-AG y anandamida: los niveles de 2-AG estarían aumentados en diversas áreas cerebrales (cerebelo, hipocampo y corteza prefrontal), mientras que se produciría una disminución de anandamida en esas regiones. También se han observado cambios en la densidad del receptor cannabinoide CB1 en tejido cerebral de sujetos con esquizofrenia.

El uso de CBD, a través de la inhibición del mecanismo molecular que degrada la anandamida, incrementaría sus niveles plasmáticos, lo que se cree que podría explicar su efecto antipsicótico abriendo un panorama alentador, ya que su perfil de efectos secundarios no es agresivo como el de los fármacos antipsicóticos tradicionales.

Además de la acción sobre los endocannabinoides, el cannabidiol actuaría como un agente antipsicótico gracias al estímulo de receptores TRPV1 y serotoninérgicos, además de poseer un agonismo parcial sobre receptores dopaminergicos D2. Sin embargo, sus mecanismos de acción específicos no están del todo claros aún, como suele suceder con muchos psicofármacos.

No obstante, desde 1995 se han realizado investigaciones para evaluar el efecto clínico del uso de CBD para tratar los síntomas que produce la esquizofrenia y los resultados son muy alentadores, ya que se ha observado que podría poseer el mismo efecto antipsicótico que otros antipsicóticos utilizados en la clínica psiquiátrica con un mejor perfil de efectos adversos, gracias a la menor incidencia de aumento de peso, síntomas extrapiramidales e hiperprolactinemia. Asimismo, se ha visto que el uso de CBD como fitoterapia complementaria mejora los síntomas cognitivos lo cual es clave para mejorar la calidad de vida de quienes conviven con este diagnóstico.

Sin embargo, si bien la evidencia científica gira en torno al efecto antipsicótico del CBD puro y en altas dosis, cada vez son más las familias que utilizan preparados artesanales de plantas ricas en CBD como fitoterapia complementaria. Los pacientes y sus familias refieren menor requerimiento de psicofármacos para el control de síntomas, así como mejoría de casos refractarios a la terapéutica tradicional. Cabe destacar que en los estudios científicos se utilizan dosis elevadas de CBD aislado, mientras que si bien los extractos artesanales presentan una concentración más baja de este cannabinoide, como se encuentra asociado al resto de los componentes presentes en la planta, su efecto se potencia gracias al "efecto séquito", lo que permite usar menos cantidad de cannabidiol, disminuyendo las interacciones y los efectos secundarios de este cannabinoide.


Interacciones

El cannabis posee interacciones metabólicas con benzodiacepinas, antipsicóticos y estabilizadores de membrana, modificando sus concentraciones plasmáticas. Por eso, el uso en conjunto requiere revisión de la dosis y debe realizarse bajo seguimiento profesional.


Cepas indicadas

THC:CBD. Se recomienda usar variedades con mayor cantidad de CBD que de THC.


Formato y posología

Aceite

vía sublingual

Opción útil como tratamiento de base por la mayor duración del efecto y la baja psicoactividad. El extracto debe prepararse en frío o a bajas temperaturas para asegurar que el THC quede en estado ácido, lo que evita la psicoactividad y asocia las propiedades benéficas de este cannabinoide. Se suele iniciar con diluciones altas (1/100), realizando dos o tres tomas al día de una o dos gotas sublinguales; estas se deben titular en función de la tolerancia y el efecto según cada caso particular, realizando un aumento de dosis paulatino para evitar sobredosificaciones.


Cogollo

vía vaporizada

Esta opción se reserva para aquellos sujetos que están habituados a fumar cannabis para combatir la apatía que se produce tanto por la enfermedad en sí como por el uso de antipsicóticos. En estos casos, ha demostrado ser muy eficaz el uso de cannabis rico en CBD administrado de forma vaporizada. Se suele iniciar con dos bocanadas de cannabis rico en CBD a 180°C, se esperan cinco minutos y se evalúa el efecto. En caso de no ser suficiente, es recomendable realizar otra bocanada, aumentando la cantidad en función de las necesidades de cada organismo.


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Es aconsejable que los usuarios trabajen con un profesional de la salud que tenga experiencia en recomendar el Cannabis Medicinal para que los procedimientos de dosificación y administración puedan establecerse y ajustarse de forma individual.



CANNABIS MEDICINAL. La guía completa. Dra. Celeste Romero. Dr. Marcelo Morante.