Descripción
Se trata de una condición que afecta al 3,5-7% de la población mundial y es muy común en los niños. Puede tener un curso agudo, subagudo o crónico, dependiendo de la frecuencia, duración e intensidad de sus manifestaciones clínicas.
Básicamente produce una obstrucción repentina e intermitente de las vías respiratorias. Dentro de sus causas se encuentran la inflamación y la hiperreactividad de los bronquios frente a distintos estímulos desencadenantes, tanto endógenos (internos de la persona), como exógenos (del ambiente). Clínicamente se produce dificultad respiratoria, opresión en el pecho, tos y ruidos al respirar, denominados sibilancias, ya que parece como si el pecho silbara. Por lo general las personas asmáticas tienen una función pulmonar normal con obstrucción periódica intermitente de las vías respiratorias, pero un subgrupo padece de obstrucción crónica. En ocasiones, los síntomas se exacerban y se produce lo que se conoce como una crisis de asma. La mayoría de las personas asmáticas también padecen otras manifestaciones alérgicas tales como rinitis o eccema.
Tratamiento tradicional
Dentro de las medidas no farmacológicas, destaca la efectividad de la cúrcuma y el jengibre (que pueden consumirse en tintura madre o té) para disminuir la inflamación y mejorar la respuesta del sistema inmune. La suplementación con magnesio que disminuye la frecuencia de los ataques asmáticos y otros remedios naturales tales como el jarabe de drosera, el jarabe de hiedra y las vaporizaciones de eucalipto pueden ayudar a aliviar las crisis.
Con respecto al tratamiento farmacológico, los dos tipos principales de medicamentos indicados son los broncodilatadores, que alivian en forma rápida los síntomas al relajar el músculo liso de las vías respiratorias, y los corticoides vía inhalada, que reducen la inflamación. Los broncodilatadores más usados son los agonistas adrenérgicos beta 2 de vía inhalada: los de acción corta actúan rápido y son eficaces para rescate y los de acción prolongada inician lentamente su acción pero duran más de 12 horas. Estos últimos se usan combinados con corticoides inhalados. Estos tratamientos muchas veces no logran controlar la frecuencia y gravedad de las crisis, y poseen efectos no deseados que pueden afectar la calidad de vida.
Acción terapéutica del cannabis
El efecto broncodilatador del THC fue descrito por primera vez en 1976. El sistema endocannabinoide se comporta como un elemento regulador del equilibrio interno de nuestro organismo sobre el cual podemos intervenir para disminuir la inflamación. Básicamente, ante la lesión de un tejido, el receptor CB2 aumenta su expresión, es decir, se activa para contribuir a restituir la armonía perdida. A su vez, el estímulo del CB2 se asocia con efectos antiinflamatorios. Por otro lado, la dificultad para respirar muchas veces viene acompañada por episodios de ansiedad, la cual puede ser tratada con CBD gracias a su acción en distintos receptores serotoninérgicos (5-HTIA) en distintas áreas cerebrales.
La experiencia de los usuarios de derivados de la planta de cannabis para el abordaje de las crisis asmáticas es alentadora. Por lo general, realizan tratamientos combinados en los que se aplican extractos por vía sublingual junto a vaporizaciones. Es importante que el cannabis sea de procedencia conocida y tratado con productos orgánicos para evitar riesgos innecesarios en un proceso en el que se busca restituir la salud. Cabe destacar que las vaporizaciones deben realizarse con flores de cannabis, evitando las extracciones, ya que estas pueden aumentar la reactividad bronquial. Es recomendable incorporar el cannabis como parte de la terapéutica bajo supervisión médica ya que si bien muchas veces puede ser efectivo, en algunos casos de alergias a componentes vegetales el uso de cannabis puede precipitar mayores síntomas.
Interacciones
Es importante tener en cuenta que la gran mayoría de las personas que padecen asma son alérgicas y, muchas veces, pueden ser alérgicas a los terpenos. Por eso es muy importante contar con acompañamiento médico en estos casos.
Cepas indicadas
THC: CBD. Se recomiendan variedades con cantidades equivalentes de THC y CBD. Y, de ser posible, que sean ricas en pineno.
Formato y posología
Aceite
vía sublingual
Opción útil como tratamiento de base para estos cuadros, debido a la mayor duración de su efecto y la baja psicoactividad. Se suele iniciar con diluciones altas (1/100), realizando dos o tres tomas al día de una, dos o tres gotas sublinguales, las cuales se deben titular en función de la tolerancia y el efecto, según cada caso particular.
Cogollo
vía vaporizada
Reservada a síntomas resistentes a otras terapias por su mayor psicoactividad. Útil para tratar crisis agudas por su rápido inicio de acción. Iniciar con dos bocanadas de cannabis rico en CBD a 180°C, esperar cinco minutos y evaluar el efecto, si es necesario, dar otra bocanada, aumentando la cantidad según la necesidad de cada organismo.
Té
vía oral
Esta preparación no es psicoactiva y posee de un gran potencial antiinflamatorio dado su contenido de cannabinoides ácidos. Se recomienda la ingesta de una taza de este té al día para tratar la inflamación de las vías aéreas. Este té se prepara moliendo ¼ de cucharadita de té de cogollos secos a la que se le agrega agua hirviendo.
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Es aconsejable que los usuarios trabajen con un profesional de la salud que tenga experiencia en recomendar Cannabis Medicinal para que los procedimientos de dosificación y administración puedan establecerse y ajustarse de forma individual.
CANNABIS MEDICINAL. La guía completa. Dra. Celeste Romero. Dr. Marcelo Morante.